jueves, 9 de abril de 2009

TITO QUIERE SE BAILARIN


Tito es un conejo que vive con sus padres y sus tres hermanitas, Canela, Coral y Azúcar en el bosque del sur. Son tres conejitas de color gris oscuro, y marrón respectivamente. Se pasan el día persiguiendo al pobre Tito. Ellas tan presumidas solo piensan en jugar a princesas pero naturalmente lo único que le falta es el príncipe que las salve de los malvados o de una bruja mala que lo único que piensa es en robarle su belleza y su juventud.
Esconderse no le sirve de nada, bien sea detrás de un árbol, en su madriguera o en medio de un gran zarzal, sus hermanas siempre acaban por encontrarle.

-Tito no te vayas, ven a jugar con nosotras -dice Canela- ahora va a venir la bruja al castillo y necesitamos a un apuesto y valiente príncipe que nos defienda y nos salve de su maldad.

-Otra vez no!, os digo que a mi no me gusta jugar a pelear!!!!
- Tu coge la espada y asusta a la bruja mala con un gran gruñido-le ordena Canela.

La bruja era Azúcar; cubría su cara con musgo y su pelo lo adornaba con hojas secas.

-¡Estáis aquí!- dice la bruja Azúcar- ¡os convertiré en roca con mi varita mágica!

-Defiéndenos apuesto príncipe- pide Canela con ansia.

-El castillo esta en peligro, necesitamos ayuda!- solloza Coral.

-Grrrrrrrrrrrrrr, huye malvada bruja o seré yo quien te convertiré en comida para peces. Grrrrrrrrrrrrrr.

- Muy bien niñas ahora dejarme tranquilo ¿vale?, ya la bruja se fue lejos y tardara siglos en volver.
Al fin solo.
A Tito le gustaba estar solo y bajar hasta un claro que había al lado del río. Allí se reunían montones de pájaros que con su trino hacen maravillosas melodías. A Tito le encantaba esa música y la podía escuchar durante horas, pero su gran pasión era el baile. Por eso le gustaba ese lugar, aquí podía bailar todo el tiempo que quisiera sin ser molestado.
- Mis hermanas nunca deben de saberlo, sino se reirían de mí-pensaba Tito.
Se preocupaba mucho de dar un gran rodeo para que no lo encontraran.
Un día antes de comer Coral estaba persiguiendo mariposas y se alejo demasiado. Después de dar muchas vueltas y creer que se había perdido a lo lejos pudo ver a su hermano Tito.

-Tito, Tito, ¡menos mal que te encontré!-dijo sollozando.

-Pero tu que haces aquí- dijo su hermano muy sorprendido.

- No se como paso, estaba persiguiendo mariposas y sin darme cuenta me despisté del camino principal y ahora no logro encontrar el camino de vuelta a casa. No te enfades por favor- le cuenta Coral a su hermano.

- Esta bien pero no le cuentes a nadie que me has visto bailar.
-¿Por qué?- pregunta Coral con asombro.

- No entiendes que si los habitantes del bosque se enteraran de que a mi me gusta bailar seria el hazmerreír de todo el bosque- se queja Tito.

Pero Coral no estaba de acuerdo con las palabras de su hermano. Cada uno debe de sentirse orgulloso de si mismo y de lo que hace y los que están a nuestro alrededor deben de respetarlo.
-No te preocupes-pensó coral con rapidez- haremos como si todo fuera un juego.

-¿Cómo?

-Tú seguirás jugando con nosotras a princesas y serás el príncipe que nos salvas de la bruja malvada con tus bailes mágicos.

Tito no estaba seguro de que fuera una buena idea. La que se alegraría mucho seria la Mamá Conejo, ahora ya no estaría preocupada durante horas por no saber donde estaba Tito.
Los dos hermanos llegaron juntos a casa justo a tiempo para la hora de comer. Su mama les había preparado un delicioso guiso de zanahoria con hierbas de trébol que estaba delicioso y enseguida se lo comieron todo.

-Niños a dormir una siesta-dice Mama Conejo.

- No tenemos sueño nos vamos a jugar a un juego muy bonito-responde Canela a su mamá.
Coral se dispone a repartir los protagonistas del juego con sus hermanos
-Azúcar tu serás la bruja como siempre, Canela será la princesa y yo seré la mama de la princesa, Tito tu serás el príncipe que viene de las tierras lejanas del sur y nos salvaras de la bruja con tu magia.
Por primera vez empieza un juego entre los cuatro hermanos de forma alegre y divertida.
La princesa y su mama están tomando el sol mientras dan largos paseos por los jardines de palacio. De repente ven como aparece una nube de humo del que sale de pronto la bruja malvada. Esta bruja no cesaba de acosar a la princesa porque quería robarle su belleza y su juventud. Siempre había fracasado pero a ella no le importaba y siempre volvía de nuevo para intentarlo nuevamente.

-No te cansas nunca- grita la princesa- nunca lograrás robarme ni mi juventud ni mi belleza. Ahora menos que nunca. El príncipe Tito vino de tierras lejanas para protegerme de ti.
Ahora el reino estaría a salvo con la llegada del príncipe Tito, el estaría pendiente en todo momento para derrotar a la bruja con su magia.
Apareció Tito tras la bruja malvada.

-Ahora sabrás lo que es bueno bruja malvada, es el momento de darte tu merecido-dijo el príncipe enfurecido.

El príncipe empezó con sus bailes mágicos dejando con la boca abierta a todo el bosque incluida la bruja. A cada paso de baile que daba emitía destellos de magia que debilitaban cada vez mas a la malvada bruja. Bailó y bailó hasta que no pudo más. La bruja ya no podía casi ni levantarse y fue marchándose poco a poco casi arrastrándose.
Una vez derrotada la bruja Tito estaba pletórico; había bailado tanto y tan a gusto que ni se había dado cuenta de que a su alrededor estaban todos los animalitos del bosque. Una vez que acabó sus bailes empezaron a aplaudir tanto que incluso asustaron al pobre Tito.
Por fin dejo atrás su secreto y estaba mas a gusto que nunca. Ahora era cuando no paraba de bailar en todo el día. Todos sus amigos del bosque querían que jugara con ellos, que bailara con ellos e incluso que les enseñara a bailar. El bosque se lleno de alegría, ahora todo el mundo se pasaba el día bailando y cantando. Todo era armonía y siempre gracias a los bailes que Tito tanto escondía; no se podía ni imaginar que el baile era lo que uniría a los más dispares compañeros de baile. Ahora todos bailaban con todos con alegría y dejando atrás viejas rencillas que nunca se pudieron arreglar, solo el baile trajo al bosque del sur la verdadera felicidad


Este cuento esta dedicado a mis dos soles, a mis dos tesoros, a mis dos hijos:



LUCIA Y SAMUEL

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