sábado, 8 de noviembre de 2025

 


La tristeza es azul


En la paleta del alma,  

la tristeza se pinta de azul,  

con un silencio que ahoga,  

como el murmullo de las olas,  

cuando el sol se esconde detrás de nubes grises.


Los días se deslizan,  

como gotas de pintura,  

y el cielo llora en mil matices,  

entre el cobalto y el cerúleo.  

Cada lágrima, un suspiro,  

cada sombra, una memoria.


En los rincones oscuros,  

los sueños se tiñen de añoranza,  

las risas resuenan lejanas,  

y el eco de una melodía olvidada  

se aferra a las notas de la tristeza.


Camino por senderos de nostalgia,  

donde las estrellas parecen más lejanas,  

y la luna me observa,  

mientras en la brisa,  

susurra secretos de anhelos perdidos.


Pero en este mar de azul profundo,  

hay destellos de esperanza escondidos,  

como la aurora que asoma  

después de la tormenta,  

prometiendo que el cielo  

también puede ser de otros colores.


Así es la tristeza,  

un lienzo a veces desolado,  

un canto en el aire,  

donde el corazón,  

en su forma más pura,  

se atreve a volar  

y a soñar con el amarillo del amanecer.